#Mujer tailandesa trabajadora

La imagen de la mujer tailandesa trabajadora aparece una y otra vez en estas historias: mujeres que sostienen económicamente a sus familias, que compaginan varios trabajos y que llegan a una relación con una ética de esfuerzo que sorprende a más de un extranjero acostumbrado a otro ritmo de vida. Esa entrega no siempre es bien entendida desde fuera, y varias historias aquí reunidas hablan precisamente de ese choque cultural: cómo interpretar el sacrificio constante de alguien que ha crecido asumiendo que el trabajo duro es la única red de seguridad real que existe. El detalle que más se repite en estas historias es lo que no ocurre: peticiones de dinero. Para el patrón contrario, consulta nuestra guía de Estafas.


Historias con #Mujer tailandesa trabajadora

Portada: La seguí un día en vez de creerle lo de las visitas familiares. No fue a la estación de autobuses, entró en un hotel con otro hombre.

La seguí un día en vez de creerle lo de las visitas familiares. No fue a la estación de autobuses, entró en un hotel con otro hombre.

Jubilado en Pattaya desde 2017, un polaco de 55 años se enamora de Apple, una chica de bar de 32 con tres hijos que mantener. Durante meses cree ser el único hombre que la ayuda económicamente. Un día decide seguirla en lugar de creerse la excusa de siempre, y descubre que era una entre varios patrocinadores que la mantenían al mismo tiempo.

Portada: Vomité en la acera de un hotel en Phuket a la una de la madrugada. Una desconocida se sentó conmigo hasta que salió el sol y no aceptó ni un baht a cambio.

Vomité en la acera de un hotel en Phuket a la una de la madrugada. Una desconocida se sentó conmigo hasta que salió el sol y no aceptó ni un baht a cambio.

Divorciado y quemado por el trabajo, un libanés de 42 años reservó dos semanas a Tailandia sin ningún plan. En su última noche en Phuket, una intoxicación alimentaria lo dejó vomitando en la acera de su hotel a la una de la madrugada. Una desconocida que trabajaba en un spa cercano se sentó con él hasta el amanecer y jamás aceptó ni un baht a cambio.


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