#Extranjero en Tailandia

Ser extranjero en Tailandia es el punto de partida común de todas las historias de este sitio: alguien que llegó desde fuera, sin conocer el idioma ni las costumbres, y tuvo que aprenderlo todo casi al mismo tiempo que se enamoraba. Esta etiqueta reúne relatos muy distintos entre sí —turistas, jubilados, trabajadores, viudos— pero con ese denominador común de mirar Tailandia desde fuera y terminar formando parte de ella. Es también, casi siempre, el primer paso hacia trámites como un visado o hacia decisiones tan importantes como una boda en Tailandia. El grado de adaptación varía enormemente: desde quien aprende tailandés en serio hasta quien pasa años sin salir del circuito de expatriados, y esa diferencia predice bastante bien cómo le acaba yendo.


Historias con #Extranjero en Tailandia

Portada: Fui a Tailandia de vacaciones tras una ruptura de once años en Escocia. Diecinueve años después, vivo con doce parientes políticos bajo el mismo techo.

Fui a Tailandia de vacaciones tras una ruptura de once años en Escocia. Diecinueve años después, vivo con doce parientes políticos bajo el mismo techo.

Graham, escocés de 51 años, llegó a Tailandia por primera vez a los 32, de vacaciones tras una larga ruptura. En los bares de Koh Samui conoció a Dao, la mujer con la que después se casaría. Diecinueve años, una boda tailandesa y una casa construida en Isaan después, vive rodeado de la familia de ella y no cambiaría nada.

Portada: Llevaba quince años yendo a Tailandia y me creía un viajero curtido. Una partida de billar en Pattaya me demostró que no sabía nada.

Llevaba quince años yendo a Tailandia y me creía un viajero curtido. Una partida de billar en Pattaya me demostró que no sabía nada.

A los 39 años, un viajero australiano habitual de Tailandia conoció a una chica jugando al billar en un bar de Pattaya. Diez días perfectos, un torneo de golf en Indonesia, visitas a la familia en Isaan. Todo bien hasta que seis meses de distancia por trabajo destaparon que el novio escocés que ella decía haber dejado nunca se había ido.


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