Sonaba exactamente a la estafa que llevo veinticinco años escuchando en Tailandia. En vez de enviar el dinero, cogí un vuelo.
Un austriaco de 54 años llevaba años viajando solo a Tailandia cuando conoció a Aom, una mujer embarazada, sin ninguna expectativa entre ellos. Meses después ella le pidió 60.000 baht para el hospital de su madre. En vez de enviar el dinero, voló hasta Kanchanaburi para comprobarlo en persona.